llegaba del sur del continente, los ojos aún ocupados por horizontes larguísimos, el ánimo bien dispuesto para olvidar todo aquello que ahora, ya en "la isla", sentía lejano, hasta quizás ajeno... como si otro hubiera vivido mi vida y solo fuera mío el rastro de los dias que intentaba olvidar... apenas puesto el pie en la escalerilla del avión ya el aire me dijo que ahora sí, que estaba lejos, tan lejos como para que el soplo infernal de ciertos momentos vividos no me alcanzara... y me sentí nueva, estrenando existencia... ahora sí estaba fuera del alcance de la miseria, de ese dolor que llevaba pegado a la ropa desde que tenía memoria, del miedo a descolgar el teléfono y que se colara en mi vida algún drama nuevo, algún episodio tristísimo, alguna desgracia familiar que no podía resolver pero que inundaba las horas hasta axfisiarlas... estaba lejos y era feliz... después vendrían alegrías nuevas, tristezas nuevas, estrecheces, cansancio, risas, amigos nuevos, pero todo era elegido y no aparecía y me atropellaba sin que yo pudiera hacer nada, como antes... el olor del mar, el perfil de las montañas, el acento encantador de aquella gente, la música popular en la radio de un taxi, me envolvieron hasta hacerme sentir a salvo y tranquila... así llegué a "las islas" y una buena parte de lo que soy se quedó allí... ahora, cuando quiero distanciarme porque la vida se pone áspera, vuelvo allí y allí está esperándo el bálsamo que forman el mar, las montañas, los amigos, la gente de acento dulce... las islas.
Tuesday, June 20, 2006
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